Visitas de viciosill@s

lunes, 8 de julio de 2013

Cuestión de números



Hay un hombre que mira con lujuria cuando vuelvo de la compra, es mayor que yo, pero creo que servirá. Llevo toda la semana pasada haciéndome la encontradiza. Ayer me contó que trabajaba en un centro comercial, en el turno de noche. Intentando calentarme, me cuenta que por las noches hay mucho ambiente de folleteo en esos sitios, donde siempre hay limpiadoras, reponedores y otros profesionales que trabajan mientras los demás dormimos. En broma le he dicho que seguro que allí se podía hacer un sesenta y ocho, pensando que conocería el chiste. No lo conocía, pero se ha mostrado interesado, al estar tan cerca del número mágico. Entre bromas, le he dicho que si quería yo se lo podía enseñar.

Hoy he quedado en ir a buscarle. Cuando he llegado ya estaba en la puerta, me ha metido dentro, para enseñarme la habitación de seguridad. Le he preguntado que si desde allí tiene el control de todas las dependencias, pero todas, recalco, y dice: bueno de casi todas. Algunas por que las cámaras están estropeadas o mal orientadas y son aprovechadas por los trabajadores y trabajadoras nocturnas. Ya sabes… ­-me dice. En este punto me hago la excitada y le recuerdo lo de nuestro número, cosa que el tenía en la memoria y en otro sitio visible. Me lleva a un pequeño almacén de limpieza donde hay  trapos y mucho papel de manos. Le pido que se siente en el suelo y que me de unos besitos, primero alrededor y luego en mi clítoris que imploraba ser lamido. No sabía yo que una lengua se podía poner tan ancha. El caso es que ver a ese señor de la calle, entre mis piernas, lamiendo tres cuartas partes de mi vagina de cada lametón, me ha hecho perder el equilibrio y he tenido que agarrarme a las balas de papel, y un minuto después morderlas como si fuera el miembro de aquel señor, para tratar de evitar mis gemidos, que en ese momento eran incontrolados. No he hecho grandes aspavientos, para que siguiera comiéndome. Así varias veces.
Luego le he dicho, mientras salía del almacén: un sesenta y ocho es esto. Tú me lo chupas y te debo una.

REMedioss