Visitas de viciosill@s

lunes, 15 de octubre de 2012

Hambre de ti




A ti te gustaba el sonido de los grajos volando por nuestras cabezas y el meneo de mi falda al viento. Yo adoraba el sonido de tus palabras, que tejían tus labios y escupían ese sabor que añoraba adherir a mi lengua. Adoraba el baile de tus pupilas cuando descubrían las mías y hacían sentirme la protagonista de tu suspense; aquel que tecleabas en tu intimidad cuando yo ofrecía los despojos tiernos e insaciados de mi carne, una epidermis que era como pétalos frágiles y húmedos que se abrían extasiados ante tus caricias y deseo caníbal. Deseaba sentir tus incisivos clavándose despacito en la curva de mi cuello. Te esperaba con la máxima lujuria, provocando el incesante latido de tu miembro escondido en tus pantalones y que mis manos ¡oh, esas condenadas manijas cuadradas que te buscaban hambrientas y traviesas! Rajaban tu cremallera para frotarte.

Podría haber roto la puerta de las inconveniencias, entregarte mi majestuosidad joven, carnal. Escuchaba alerta tus pasos subiendo y bajando peldaños, advirtiendo que en cualquier momento me tomarías en ti y que esta vez yo no tendría por qué tener miedo. Éramos dos piezas contraídas y neófitas que deseaban aprenderse, jugar, perder para volver a reanudar las batallas vencidas.

Esta noche que se presenta hambruna, te espero en la esquina de tu quehacer laboral. Hay un corazón sediento que apuñala el tejido del jersey. ¿Lo escuchas? Conoces los sonidos de una mujer. Y son mis jadeos los que hacen temblar tus pies y el bulto tentador que yace apretado en tus muslos. 

Arácnida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario