Visitas de viciosill@s

jueves, 10 de febrero de 2011

Esencias



En aquel servicio había un olor vivo, fuerte y a la vez excitante. Era un olor propio, una mezcla de pureza y placer, limpieza y sexo, desenfreno y fantasía.
Me podía imaginar a las personas que lo habían fusionado en aquel ambiente, frío de por sí, o rociado con la intención de excitar, quizás disipado con placer irracional, expelido de un cuerpo después de una relación agotadora, emanado desde su propia pasión. Puede que abandonado después de una relación clandestina, cuando ya han pasado los primeros ardores y el peligro de que te descubran. En esos momentos iniciales de sosiego aparente, de calma placentera, de paz, aunque por dentro lo que quieres es seguir el encuentro en un lugar más acogedor.

Aquel recinto disparaba la imaginación más carnal, excitaba como el olor del ser amado, de esos primeros contactos en los que descubres cómo huele realmente esa persona...
para luego en la soledad de tus mimos, descubrir algún vestigio del aroma del día anterior, cuando todo ha pasado, cuando empiezas a olvidar los hechos, cuando solo recuerdas las sensaciones del placer sentido y acumulado, que te tiene que durar hasta el siguiente encuentro. Ese recuerdo imborrable de momento, que rememoras una y otra vez, a cada momento más difuminado por el olvido, pero más sabroso por lejano y por la seguridad que te proporciona esa reciprocidad...
Era un olor íntimo. Era un suave aroma de flujo, sobre un lecho de fantasía y pasión, con restos del perfume de la persona amada, que estoy recuperando en estos momentos y poniéndole rostro...
REMedios

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