Visitas de viciosill@s

lunes, 8 de noviembre de 2010

Una noche inolvidable

Aquella noche fue la mejor que tuve en muchos años. Era verano, un tiempo ideal para lucirme con un vestido corto que compré en rebajas. Decidí adentrarme en un púb donde algunos atrevidos ojos reparasen en mí, Y lo conseguí. Ahí estaba él, envuelto en virutas de humo y botellas de cervezas, mirándome sin pestañear, relamiéndose los labios e imitando una pose similar a Rhett Butler. Sentí un sudor frío en todo mi cuerpo, incluso distinguí una sonrisa ladina, peligrosa. Me acerqué a la barra sin quitarle los ojos de encima y me pedí un blude mary, brindé por él, por una esperada noche entre sus brazos. No sé como ocurrió pero mis pies empezaron a caminar en su dirección, un roce en su hombro y un suspiro lejano. Me fuí al servicio y me quedé entre la puerta y la pared, deseando que él iniciase el encuentro. Sonreí cuando lo ví caminar a mí, mirando hacia atrás, teniendo cuidado de que nadie reparase en nuestra presencia. Me agarró del brazo y nos metimos en el servicio femenino, cerrando la puerta del aseo, comiéndonos la boca como locos, compartiendo fluidos, desaliento. No hubo palabras, tan solo éramos dos sombras medio desnudas metidas en un cubículo, descubriéndonos la piel, nuestros rincones más ocultos. Le mordí los labios mientras su lengua jugaba dentro de mí boca, rasgué su camisa manchada de cerveza, y puse mi mano entre el bulto que sobresalia de sus pantalones, le provoqué una sensación sumamente lasciva, con desesperación, me arrancó la ropa, tomó mis pechos en su mano y los sacudió como si nunca hubiera tocado unos. Después los besó, su lengua recorria con humor mi aureola, eso me provocó un estremecimiento de placer que enseguida, empapó mis partes más intimas.Con rápidez se quitó los pantalones, quedándose como dios lo trajo al mundo. Apenas tuve tiempo de mirar la forma de sus pectorales o algún detalle de su anatomia, solo me ví reflejada en sus ojos de chocolate, a esta mujer que moria de placer y deseo. Con un gemido, lo suscité para que me hiciese suya, pues yo no podria soportar más la espera, agarró mis caderas y me pusó entre sus piernas, mientras me penetraba con frenesí, el cubículo temblaba ante nuestros violentos movimientos, sin importarnos las presencias que entraban y salian del servicio, alteradas, murmurando lo vergonzoso de nuestra actitud. Tampoco me importó el continuo roce frió de la tapa del váter, ni el suelo encerillado de huellas sucias. Solo me importaba ese momento loco y desenfrenado, nuestros gemidos encerrados en nuestras bocas que no paraban de unirse sin dejarse respirar. Y de pronto, aquella violenta sacudida, esa electricidad que subia desde mi parte más intima hasta mis pechos, para salir a gritos por mis labios, gritos que él acalló tapándome la boca, él me siguió, sus ojos se desencajaron, los labios rojos, mordidos por mi pasión, una última sacudida como si se le fuese la vida y un grito ahogado, estirandose como si no pudiese soportar tanto placer. Después quedamos abrazados, exhaustos, mojados por nuestro sudor, sonriendo por desahogar nuestro espiritú, por aliviar nuestra soledad, por haber complacido a nuestra excitación. Nos vestimos en silencio, yo temblando bajo mi vestido, él respirando agitadamente. Salimos con cuidado para que nadie nos descubriera, disimulando que éramos nosotros lo que estabamos allí metidos, devorándonos. Nos dimos una última mirada, un adiós y una nota que él dejó escurrir en mi escote, un papel donde estaba escrito su teléfono y su dirección.

No fuí a buscarlo, pues aquella noche éramos dos personas que buscaban el calor, el contacto, no quise aferrarme a días sin dormir, ni buscaba sentirme utilizada, no sé lo que habrá sido de él, pero esta noche quizás decida volver a aquel pub donde tuvimos nuestro encuentro caliente,tal vez lo vea, o no, pero todo está en intentarlo.

Arácnida.

1 comentario:

  1. Muy caliente y sincero. Tu sinceridad te puede llevar lejos. O caer cerca...

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