Visitas de viciosill@s

lunes, 8 de noviembre de 2010

Desde pequeña

            Desde pequeña, había sentido una gran fascinación por las estrellas, por el firmamento conocido y desconocido. Fue creciendo y cada vez se sentía, más fascinada. Cuando descubría algo nuevo o imaginándose como sería lo desconocido se estremecía todo su cuerpo.  Quería conocer más…. y más… aunque la situación era difícil en esta época. Todo lo desconocido era satánico.
            Una calurosa noche de verano, subida en lo alto de la torreta observando las estrellas, mirando con su primitivo catalejo hecho por ella misma se quitó su manto de seda, quedándose con su suave túnica, azul cielo, ceñida. Como siempre le gustaba provocar, insinuar. Se tumbó en el suelo en una pequeña inclinación de la torreta, una posición perfecta de cuerpo y suelo, delante de sus ojos las estrellas brillando. Al final de la noche una intensa luz bajaba hacia ella, tuvo que cerrar los ojos, pero notó como acariciaba sus labios, como un tierno beso. Abrió su boca para sentir más, se desabrochó la túnica, dejando ver sus unos delicados y suaves pechos llenos de vida. Todo su cuerpo estaba bañado por esa extraña luz.  Llevó su mano por debajo de la túnica, no sabía que estaba pasando, pero estaba muy excitada, las estrellas brillaban y la luz desprendía un calor que la excitaba más. Se llevó la otra mano a sus senos. Se estremecía cada vez que le rozaba su túnica. Temblaba, jadeaba y un grito de placer rompió el silencio de la noche.  Sentía que la observaban y abrió los ojos y sonrió.
Habían disfrutado con ella, viéndola, sus amigas más íntimas desde su niñez. GANÍMEDES Y CASIOPEA.

Lafanny

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